lunes, 19 de julio de 2010

caresses, whispers & memories

Tengo, en un recóndito lugar de mi pequeña cabeza un baúl cerrado con cientos de candados. Siempre he tenido la singularidad de fijarme en cosas insignificantes a los ojos de cualquier otro. De recordar cada pequeño detalle sin importancia. Y todas esas partículas de 17 años de vida los guardo en el polvoriento baúl. Cada noche, se abre y me trae bonitos y dulces recuerdos que prepara mi subconsciente para sueños inigualables. Guardo detalles de personas... Sí, lo más bello de cada persona que plasma su huella en mi vida, lo tengo guardado cual tesoro y no me olvido nunca de ello. Son especiales. Lo son las pocas personas que han conseguido colarse en mis sueños y dejar una huella tan brillante como un faro en medio de la más oscura noche de invieno. Me he quedado con cada sonrisa, gesto y detalle hacia mí. Pero hay algo que no hay día que no pase por mi cabeza y me incite a sonreir en medio de la calle, clase, playa o donde quiera que me encuentre. Simplemente sonrio de repente. A veces incluso me siento idiota... Pero ahora sé que es algo grandioso. Y son una serie de cosas que no valoramos y que son tan necesarias como el respirar. Son susurros y caricias. Absolutamente todas las personas somos esclavos de ellas. La sensación que recorre tu cuerpo cuando alguien roza delicadamente tu piel o cuando te dice algo casi inaudible, pero lo oyes, y te estremeces. Cuando te mira durante unos segundos que parecen eternos y casi parece que está dentro de tí y sabe lo que estás pensando. Las personas que consiguen eso son creadores de ilusiones y más tarde recuerdos. Son líderes entre personas especiales. Son magos, pues consiguen cosas íncreibles. Todos necesitamos magos. Y todos tenemos un lider.





"Cuando todo está hecho para ser roto, yo sólo quiero que sepas quien soy."






lunes, 5 de julio de 2010

Arráncatelo

A veces me paro a pensarlo. ¿Y si mañana no hay mañana? ¿Y si al despertar las calles están inundadas por fuego y el nocturno silencio lo rompen gritos y llantos? Me imagino a más de mil personas corriendo en busca de un refugio, sin saber donde encontrarlo. Y yo, andando lentamente contracorriente voy mirando sus caras aterrorizadas. Me detengo en algunas, me detengo en rostros conocidos. Y me siento mal por sonreir al ver el miedo en su mirada, pero casi se me hace inevitable. ¿Cuantas veces caí de rodillas de dolor y pasaron indiferentes? ¿Cuantas veces ahogué mil resquemores en vasos de tubo? ¿Cuantas veces me sentí apartada y decidí hacer mi camino, sola? Tampoco creo que ahora fuese tan cruel hacer brillar una sonrisa. Ahora les tocaba a ellos. Y yo caminando entre el fuego, casi me sentía en casa. No había miedo, el calor no me abrasaba, los gritos no me aturdían y, ni siquiera, el odio me cegaba como de costumbre.
Al fin y al cabo, el tiempo nos pone a cada uno en nuestro lugar, nos da los frutos de un esfuerzo que un día sembramos y nos tirará las consecuencias de millones de errores que cometimos. Como he dicho, el tiempo nos cazará a todos. Eso te incluye. Capullo.