jueves, 30 de diciembre de 2010

Visceras.



"A veces todo lo que toco yo lo rompo, jodo o lo derramo,
a veces pierdo y tantas gano,
a veces lloro pero te aseguro
que yo normalmente..."










Ya pasará.

miércoles, 29 de diciembre de 2010

The dreammaker’s gonna make you mad.






Justo ahora, voy a inspirar hondo, voy a llenar mis pulmones de aire limpio y voy a contar hasta diez. Los problemas y las malas sensaciones van a pasar a través de mí, no pienso dejar que me afecten. Cerrando fuerte los ojos voy a desear ser etérea. Y cuando lo consiga, me agarraré al viento y volaré junto a él. Volaré tan alto que nadie pueda agarrarme de un pie y gritarme sandeces sobre la responsabilidad y el deber.
En el momento en que mis pies dejen de tocar un suelo lleno de prisa, miedo, y colillas, dejarán de existir las estaciones, días de semana y las horas adecuadas para hacer tal y cual. Desearé ser libre y lo seré. Y en el caso de que ahí arriba no me dejen volar de nube en nube, pienso subir más alto, y saltar de estrella en estrella, donde nadie me domine. Allí donde nadie me impida buscar la estrella más pequeña, más brillante, la estrella más singular para guardarla en mi bolsillo, y llevártela en mi regreso.
Y una vez que haya flotado sola por el espacio, y se me haya olvidado hasta quien soy, volveré con más fuerzas que nunca, para aguantar todo lo que me venga de frente.



" Oh, oh o-o oo ooooh..."

jueves, 23 de diciembre de 2010

Todo se balanceaba.

Por primera vez he sentido lo que es el miedo real, lo he tocado con los dedos y se ha burlado de mí. Se ha apoderado de mi cuerpo de una manera tan horrible que más tarde, todo me parecía irreal. El miedo tiene cara, el miedo tiene miradas imposibles de sostener. Por un segundo he sentido la necesidad de desgarrarme la voz gritando de pánico. Quería coger las cinco últimas horas y arrugarlas y tirarlas cual papel. La impotencia crecía cada vez que un médico salía de la sala con cara de haber cumplido su trabajo, de haber manoseado otro trozo de carne más. Las complicaciones iban en ascenso. Y ahí seguía él. Con los labios pálidos, tiritones, delirios y sumido en anestesias.
No valían salas de espera, no valían cafés baratos, no quería sentarme en un sofá a esperar, ni quería aparentar más indiferencia y serenidad.
Además intentaba no pensar en esa frase que se repetía una y otra vez en mi cabeza. Joder, juro que he intentado no ser pesimista. Que he intentado poner madurez y fuerza en ésto, pero no podía ver más como la persona más importante de mi vida prendía de un hilo. Y el miedo me ha comido por completo... Y me siento extremadamente mal por ello.



viernes, 17 de diciembre de 2010

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Quattro

Nacen diez sonrisas por segundo que hacen mi ánimo subir y subir. Y siento un cosquilleo molesto pero agradable a su vez dentro de mí. Veo como se abre conmigo y él tampoco entiende por qué motivo lo hace. Pega patadas en mis pensamientos a recuerdos basura demasiado dañinos para ocupar espacio y se sienta él, con sus tonterías y su simpatía. Se mete las manos en el pecho y lo abre para mostrarme como en realidad es y cada metro que avanzo en la carretera de su vida me doy cuenta de que cada vez me parece más impresionante.
Siento la urgente necesidad de sentarme con él horas y horas a hablar de todo y de nada y bastarnos con ello. Se cuela en mi cabeza y yo en la suya, y otra sonrisa sale a flote.

Y vamos a 120 por la general, y no voy a pararme ni a respirar.