domingo, 6 de marzo de 2011

In the daylight, anywhere feels like home.

"Y quién soy yo..."

Un niño se levanta en medio de la calle y grita.

"Y qué hago aquí..."

Quiere saber dónde está el sitio que le corresponde en el mundo. Quizá no sepa a dónde ir, pero si sabe que no quiere seguir viviendo entre serpientes y perros de tres cabezas. Se ha levantado y le ha gritado al cielo hasta quedarse sin voz. Quiere llorar y se siente horriblemente solo.

"No van a venir."

No le gustan las prisas, no le gustan los problemas y no le gusta la ciudad. La gente pasa indiferente por su lado, gente que sube, gente que baja... ¿Habéis soñado ser invisibles? Está muy lejos de ser algo de lo que presumir.
Mareado de observar el gentío, se encierra en la burbuja de sus rodillas y sus brazos en un rincón de la gran avenida.

"Siguen sin acordarse de ti."

Por que cuando te alejas de todo, te acercas al olvido.

"Qué hice mal..."

La ciudad más fría que nunca, el ruido tan molesto como siempre. Pero él no escucha, y no hay peor ruido que el silencio. Es entonces cuando sus miedos, como una ola empiezan a ahogarle.

"No me gusta este lugar."

Sí, desea tanto volver... quiere que vengan a por él. Quiere empezar de cero. Quiere salir más y encerrarse un poco menos. Sabe que debería portarse mejor con su padre y decirle a su madre cuanto la quiere. Decirles que tenían razón. No es tan fácil.

"Necesito sentirme en casa."

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