domingo, 6 de noviembre de 2011

+ / -


No vamos a dramatizar el momento más de lo que la situación requiere. No, no hay botes de pastillas vacíos en el suelo de mi habitación, ni cicatrices de cortes en mis muñecas. Ni las habrá. No lloro todas las noches por lo injusta que es esta vida puta, ni por las barreras que parece obstaculizar sólo a los cuatro a los que amo. Si es verdad que grito, que me enfado y que odio más de lo debido. También es cierto que la mayoría de las veces es todo mi culpa. Y son mis pasos en falso y mis decisiones las que complican el curso natural de mi sino. Pero ya os digo que no le puse destino fijo a mi final y que no quiero ni siquiera intentar averiguarlo. Es sólo que a veces me nublo y le hago otro nudo más a esta cuerda que está harta de tantos líos. Perdonadnos a mí y a mis demencias momentáneas que a veces tengamos días tan grises, pero entended que también los fuertes tengamos que preocuparnos a veces por si dejásemos de serlo.

2 comentarios: